miércoles, 9 de abril de 2008

Buscando el Camino....(de baldosas amarillas)

Y ahí estaba otra vez. Tok tok. Daba igual que las cosas fueran mal, o fueran bien o que ni siquiera fueran. Siempre llamaba dos veces, asomaba la cabeza y se quedaba hasta que se aburría y se iba a atormentar a algún otro pobre desgraciado. Así es la tristeza. Charles Schult dijo "no es la alegría la que te hace sonreír, sino la tristeza. Basta con que no sea la tuya." Y posiblemente tuviera la jodida razón. Y ahora la tristeza es toda mía. Da igual lo bien que puedan ir las cosas, siempre llega los domingos por la mañana. Y los sabados por la tarde y los lunes por la noche. Se presenta sin avisar, la muy zorra. Podría estar follando, o bebiendo, o pintando o hablando por teléfono, y aún así, te traspasa. Se aloja en lo mas profundo y te corroe las entrañas como un ácido de accion lenta(por que podría llegar, golpearte entre los ojos con todo su dolor y luego largarse por donde ha venido dejándote como deberes "piensa en lo que ha sucedido") o como un tumor que se enreda y se reproduce, pero parece que nunca va a morir. Es más, posiblemente seas tú el que crea que va a morir en más de un momento. Pero siempre se acaba largando y dejándote un sabor metálico en la boca que no se desvanece hasta pasados unos días. Y tú piensas-"joder, igual no vuelve por un tiempo...-"pero siempre vuelve. Y antes de lo que cualquiera de nosotros pudiera desear. Sólo te suelta para dejarte descansar, para que te recuperes un poco y empieces a suspirar aliviado, a pensar que todo ha acabado, que las cosas no son tan malas despues de todo. Entonces es cuando regresa, con mas fuerza que nunca, dispuesta a arrasar con lo poco que quede de tí, y tú pensando, "ey!, que coño haces aquí?hoy estoy bien, hoy respiro tranquilo y no tengo razones para que vuelvas!!" pero ella no atiende a razones. Hace lo que le da la puta gana, lo que quiere. Nadie le dice como tiene que dirigir sus cosas. Pero ella sí te dice cómo tienes que sentirte tú. Te lo susurra al oído. Muy despacito, casi como una musa chivándote un sueldo de por vida. Muy bajito, para que no sepas si eres tú el que está pensando en ello sin ningún motivo aparente. Pero siempre es ella quien anda detrás del asunto. Palabra. Sólo puedes esperar a que se aburra y vaya a chuparle el tuétano a otro pobre desgraciado.
Durante mucho tiempo, pensé que era por tí. Bueno, joder, hay que reconocer que las agujas de mi corazon no se clavaron solas. Tú influistes un poco. Demasiado, quizás. Fué el punto de inflexión necesario para que me desbordase toda la mierda por completo!!. Para que todo fuese jodidamente demasiado doloroso. Pero a pesar de todo lo que pudieses hacerme, no es nada en comparación con una tristeza que nunca se va del todo. Lo tuyo fué un golpe, un brutal ostiazo que me hizo temblar las piernas, ver estrellitas de colores danzando sobre mi cabeza, y vomitar todas mis penas. Pero como todas mutilaciones, acaba curándose. Como todos los muñones, duele un poco siempre que cambia el tiempo, sientes el dolor del miembro perdido, pero sigues adelante y un día te levantas y ya no está, y estás curado. Así de fácil. Pero esta tristeza es endemoniadamente peor. Te consume poco a poco y siempre esta ahí. En mayor o menor grado. Es melancolía, entonces. Un poco más dulce, un poco más fácil de paladear. Imprescindible en las cantidades adecuadas. Pero siempre está ahí. Sobre todo cuando no estás con nadie más. Sólo tú y una habitación cerrada y demasiado tiempo y demasiadas cosas en las que pensar. Amores perdidos, condones rotos, amistades de quita y pon y nos odiamos a continuación, y un futuro demasiado negro, demasiado impreciso, sin un camino seguro recubierto de baldosas amarillas y luces de neón que te digan "ey! THIS IS THE WAY!. No. Que vá. No hay nada de eso.

1 comentario:

Maga dijo...

we're off to see the wizard
the wonderful wizard of oz